De sobra sabemos de los graves efectos que la agricultura
intensiva capitalista tiene sobre los ecosistemas, tanto a nivel ambiental como socioeconómico. Impactos como la pérdida de suelo fértil y de biodiversidad o el
agotamiento de los recursos hídricos se ven incrementados en entornos más extremos, como puede ser el del Sureste peninsular. Manejos inapropiados llevados
a cabo en un clima árido, con escasas precipitaciones y lluvias torrenciales, hacen que la degradación de los suelos sea mucho más rápida en una de las zonas con
mayor riesgo de desertificación de Europa.
Para ponerle freno a estos procesos, la asociación AlVelAl trata de cohesionar
las comarcas del Altiplano de Granada, Los Vélez y el Alto Almanzora con un
proyecto de Agricultura Regenerativa que han llamado la Almendrehesa. Bajo las premisas del mínimo laboreo, la aplicación de enmiendas orgánicas y la diversificación de cultivos (entre otras prácticas) se combinan los
cultivos del almendro con las cubiertas vegetales (naturales o sembradas), generando
sinergias con la ganadería y asentando población en las zonas rurales.

Este trabajo colectivo entre 12 agricultoras y agricultores, miembros de
AlVelAl y el equipo de investigación ya está dando sus primeros frutos con
la creación de un cuaderno de campo para
la evaluación visual de la calidad de suelos,
generado a partir de dicha colaboración y cuya primera versión verá la luz próximamente.
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